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Lyda
nació en San Miguel de Tucumán en 1942. Cursó estudios de Origami en la
Asociación Católica Japonesa, realizando exposiciones colectivas en la Casa de
la Provincia de Buenos Aires. Posteriormente estudió TAPIZ con el profesor
Tomás Hector Perez Barbosa, siendo asistente del mismo en el Taller "Mi
Telar". en 1994 tomó a su cargo en carácter de Profesora Titular el
taller MI TELAR incorporando otras técnicas en telares, tales como: telas,
chalinas, carteras, gobelinos, alfombras, ponchos, etc., con la utilización de
Telares Alto Liso, Redondos, Manuales, a Varillas, Triangulares, Mapuche, etc.
Desde
1988 ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas de Tapices
y prendas realizadas con sus telas artesanales en Muestras de Artesanía
en Colón, Entre Rios, Feriar, Córdoba; eventos culturales de distinta índole, ha participado en escenografías para
televisión, su tapiz "Mi Terruño" fue seleccionado para ser tapa de
un CD compilado de folclore.
En
2002 en la Fiesta Nacional de Colón obtuvo el premio Rueca de Plata, mención
Colección de Moda en el rubro textil. El mismo año en Córdoba ganó el primer
premio rubro telar y diploma de honor en la Feria Internacional de artesanías
realizada en el Complejo Ferial.
Lyda
Manzolillo
Tel.
54 011 4831 2101
Cel: 1544901108
Taller: Soler 4418 -
8vo..36 Palermo
Buenos Aires - Argentina
lalyda@yahoo.com.ar
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CLASES
DE TELAR:
Los
cursos son orientados a la confección de textiles (telar y macramé)
Consultas
via telefono o email.
Abierto
el pelo en dos bandas
cual
negras alas de jote;
boca
de mieles silvestres
y
cara de seda y bronce.
Teje
que teje su poncho
de
alegres, vivos colores,
con
manos de brujería
lindas
cual flor de loconte.
Quién
fuera la urdimbre fina
¡que
así tus dedos escojen!
¡Quién
fuera lizo entre ellos
o
pala que huele a monte!
Por
el campo como ovejas,
se
van tus humildes voces
mientras
tus manos se mueven
raudas
como picaflores.
Alfredo
Bufano
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Pero ¿quién habrá Inventado el telar?
Probablemente los primeros telares tenían la forma mas
elemental: dos ramas rectas, dispuestas en forma paralela, entre las
cuales se tendieron los hilos de la urdiembre: para tensarla y poder
cruzar la trama, la primera se ató a un árbol y la segunda a la
cintura del tejedor: tirando el cuerpo hacia atrás, la urdiembre se
tensaba y era posible tejer. Más
tarde, el hombre Inventó el bastidor: cuatro maderos formando un
rectángulo; la urdiembre se tendía paralela al lado mayor y los hilos
de la trama, paralelos al lado menor. Para
aliviar el trabajo y perfeccionar la labor Invento el hombre los lizos,
varillas para mover al unísono hilos de la urdiembre, de modo que la
trama se Introdujera en forma pareja y eficaz: más tarde se inventó la
lanzadera y atando los lazos a unos pedales, hizo del telar
primitivo un aparato complejo, de gran practicidad.
El Renacimiento y la Revolución Industrial hicieron de la
artesanía una Industria cuya mejor expresión actual, es el ultra veloz
telar circular. Pero estos modernos aparatos, tan automático, son casi
telares sin tejedor. En
cambio aquellos viejos telares artesanales eran herramientas más
próximas y mas sencillas, Eran como un plano de trabajo, un pentagrama
en donde componer la sinfonía, un jardín donde cultivar las flores mas
coloridas y hermosas. Mansamente, en el viejo telar la técnica sencilla se brinda
al servicio del arte, del arte mejor.
¡Qué
lección, la del viejo telar! Dos direcciones contrapuestas, la del hilo
de la urdiembre y la de¡ hilo de la trama, hallaban su armonía final
en la consumación del tejido.
Y eso la lograba, el tejedor, hilo por hilo, punto por punto,
repitiendo una y otra vez la misma y sistemática acción.
Pero el sistema fue dócil para el empeño de la Imaginación, e
Introduciendo variaciones creativas en la técnica monótona y repetida,
el tejedor logró hacer que el paño fuera obra de un arte inspirado y
feliz ¡cuanto debiéramos aprender - en esta era del ordenador - de
aquella fantástica capacidad artística del tejedor artesanal!: hacer
que el tejido diga tantas cosas sin perder su virtualidad...
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